
Sé cosas que sólo mis manos podrían contar
El resto de mi cuerpo calla y espera
Cuando se pone de pie se enerva como un monumento antiguo
Que se ha olvidado que está hecho de piedra
Mis talones se apoyan primero
desnudos de miedo y tocando la madera que cruje deliciosa
diciendo “ven”.
Abre la boca, morena preciosa, tus faldas rojas bailando
Párate de nuevo sobre la banca agitando tus piernas bronceadas
Canta estridente como la lluvia sobre la hierba
Como el pasto rasgado por tus uñas de amante
De cocinera en flor
De mulata carroñera y nerviosa
Baila sobre la mesa y extiende tus caderas,
Generosas, generosas y lentas, lentas y curvas, curvas y nada.
Ah, mis manos
¡Ah, si mis manos!
¡si tan solo mis manos pudieran!
¡si tan solo ellas!
Mis manos que se olvidan que mi cuerpo no es roca
Ni banco
Ni piedra
Mis manos saben cosas que yo no podría contar
Pero
¡ah, si pudiera!
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